El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires expresa su más enérgico repudio a los agravios e imputaciones vertidas por el diputado Juan José Esper con motivo de la presentación de su reciente iniciativa legislativa relacionada con la libertad de conciencia de los profesionales de la salud.
Dichas afirmaciones, plagadas de conceptos malintencionados y falsos, distorsionan de manera flagrante la realidad y resultan diametralmente opuestas a la histórica postura y labor deontológica de nuestra Institución.
El ejercicio del poder de policía delegado por el Estado en los Colegios de Médicos (Ley Provincial 5413 y modificatorias) no constituye una herramienta de persecución, sino la garantía fundamental de que la práctica médica se ejerza con solvencia científica, decoro y apego irrestricto a los códigos de ética. Acusar a las entidades colegiadas de "avasallar derechos individuales" o pretender actuar como "tribunales implícitos" constituye un ataque infundado a la institucionalidad médica y un desconocimiento absoluto del marco legal vigente.
Para conocimiento del legislador, señalamos que el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires en su Código de Ética dedica un capítulo específico a la objeción de conciencia de los profesionales señalando que se trata de un derecho imprescindible para garantizar la libertad e independencia de su ejercicio profesional y que de ella no se puede derivar ningún tipo de perjuicio para el médico que la invoca.
Toda iniciativa que pretenda modificar la realidad del ejercicio profesional o el funcionamiento de las entidades que nuclean a los matriculados sin conocer su realidad y aceptar la representación y el autogobierno que las caracterizan debe necesariamente fracasar por desconocer razones históricas, en particular, que son sus propios miembros quienes están en mejores condiciones de ejercer la vigilancia permanente e inmediata del ejercicio, con un incuestionable sentido de responsabilidad, por estar directamente interesados en mantener el prestigio de la profesión.
Por ello, dejamos en claro ante la comunidad médica y la opinión pública:
- Protección histórica e irrestricta de la objeción de conciencia: El Colegio de Médicos ha sido, es y será el principal garante de la libertad de conciencia de sus matriculados. Lejos de perseguir o sancionar este derecho, nuestras resoluciones y marcos deontológicos resguardan de manera permanente el fuero íntimo, ético y moral del profesional frente a presiones asistenciales, patronales o administrativas.
- Defensa activa de las condiciones laborales y la salud pública: Mientras se intenta instalar un falso debate sobre supuestos abusos regulatorios, la colegiación médica concentra sus esfuerzos en problemáticas urgentes que deterioran el sistema sanitario: la precarización en las cartillas del PAMI, el atraso crítico en los honorarios médicos, la cobertura de los calendarios de inmunización y la defensa irrestricta del derecho a la salud ante decisiones de política sanitaria que desamparan a la población.
- Institucionalidad, legalidad y autonomía técnica: Los Colegios no operan mediante directivas arbitrarias, sino a través de órganos democráticos, plurales y reglamentados por Ley. Intentar deslegitimar el control ético-profesional bajo premisas inexactas no hace más que debilitar los estándares asistenciales y desproteger tanto al médico como al paciente.
Por todo lo expuesto, exigimos la inmediata y formal retractación del legislador frente a las imputaciones falsas y maliciosas vertidas contra los Colegios Profesionales, las cuales agravian injustamente a las Instituciones que velan día a día por la jerarquización de la medicina, la seguridad jurídica y el ejercicio digno de todos los médicos bonaerenses.
Consejo Superior
Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires